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Artículo
Caracas / Venezuela -
 


El bolívar desde la independencia hasta el presente
Jairo Larotta Sánchez * / Soberania.org - 12/09/05

Solicitud de amparo constitucional para revaluar el bolívar

Mientras el Libertador gobernaba, el signo monetario nuestro se fortaleció de tal manera, que sacó de circulación a las monedas extranjeras. La moneda de plata bolivariana, contaba para su fabricación con toda la plata del Potosí y las minas de oro de Guayana.

El Libertador
en su concepción macroeconómica, trabajaba por la justa distribución de la riqueza, como la única fórmula para mitigar la miseria: rompió con todos los esquemas tradicionales de la productividad controlada por los poderes económicos, al incentivar la incorporación de la masa trabajadora al sistema de micro-finanzas, para generar una dinámica económica de oferta y demanda, basado no en el consumo desmedido (semejante al que nos trata de imponer el neoliberalismo), sino sustentado en la productividad, la independencia económica, el incentivo a las exportaciones, control de las importaciones, y un sistema monetario sustentado en inmensas reservas en metales preciosos.

Así nació el bolívar como moneda, que se cotizaba a la par y la gloria del Libertador. Hay que recordar que Venezuela había ganado la guerra a la primera potencia mundial de esa época que era España. Posteriormente para dar mayor fortaleza al bolívar, el Libertador incorporó al patrón oro y plata las inmensas riquezas mineras del país. El 24 de Octubre de 1829, Simón Bolívar firmó un Decreto en Quito donde las minas de cualquier clase corresponderían a la República. Por el respaldo en oro y plata, se generó la gran fortaleza del bolívar como moneda oficial de la Gran Colombia y posteriormente de Venezuela.

Como sabemos el dólar comenzó a "penetrar" nuestra economía desde que José Antonio Páez como Presidente lo decretó como moneda oficial de Venezuela, después de la muerte del Libertador. No obstante lo que perseguía el dólar era simplemente que se acuñara con el oro venezolano de las inmensas minas de El Callao, ya que el oro escaseaba en todo el mundo para esa época. El bolívar se acuñaba con la plata del Potosí y el oro de Guayana, mientras en los Estados Unidos no había suficiente oro para acuñar sus monedas, por tanto en Venezuela se acuñaron las primeras "morocotas" que valían 20 dólares oro, que era la moneda norteamericana mas valiosa y por tanto de circulación limitada. La morocota de oro circulaba en Venezuela como moneda oficial durante el gobierno de Páez. Esa fue la mejor prueba del entreguismo de Páez a los EEUU.

El 12 de junio de 1865, el Congreso promulgó una nueva Ley sobre el régimen monetario, estableciendo como unidad monetaria el "peso fuerte" de nombre "venezolano de oro" con la efigie del Libertador y el Escudo de Venezuela. Ante tal anuncio, Estados Unidos se vio nuevamente amenazado por la solidez monetaria del mercado venezolano con una moneda mucho más fuerte que el dólar. Luego de imponer su omnipotencia económica, obligaron a Venezuela retornar al antiguo bimetalismo, para dar curso legal al dólar.

Fue el presidente Antonio Guzmán  Blanco, quién consolidó el régimen monetario venezolano por el Decreto de 31 de marzo de 1879, creando el "bolívar de plata" como unidad monetaria de Venezuela. El mismo Decreto prohibió la circulación de monedas extranjeras, que en lo sucesivo sólo se admitirían en su calidad de mercancías según su contenido del metal fino. Esto fue un duro golpe al dólar estadounidense que circulaba en Venezuela. La moneda de plata venezolana circuló libremente desde 1879 hasta la década de los 70 del siglo XX, o sea más de 90 años. El sistema métrico decimal se instauró en el sistema monetario por necesidad, para eliminar el sistema europeo que usaba la relación de 1 kg de oro igual a 16 kg de plata. Guzmán  Blanco en 1886, autorizó a explotar las inmensas reservas de oro de El Callao, para proveer oro a la "Casa de Moneda", donde se acuño el "bolívar de Oro", llamado popularmente "pachano", en alusión a su director, General Jacinto Regino Pachano. Durante el siglo XX, el auge en la circulación monetaria tanto en los billetes como en las acuñaciones de oro y plata, trae también un aumento de las reservas en oro, razón por la cual en la Constitución del 24 de junio de 1918, se decretó como unidad monetaria nacional: el "bolívar de oro". Todos quieren invertir en el país, y se inicia una migración de personas de todos los rincones del planeta. Esta prepotencia de Venezuela, que no se veía desde la época de Simón Bolívar, alerta a los Estados Unidos con su escuálido dólar.

Para fines de 1929, se genera una crisis política financiada por los norteamericanos con apoyo de la prensa escrita. La campaña logra una devaluación del bolívar frente al Dólar, ante un público que acudía a los bancos a cambiar su dinero. La paridad cambiaria se fija a Bs. 3,90 por dólar. Pero tales eran las reservas de oro e ingresos petroleros que tenía el país, que el "Bolívar" se revaluó en mayo de 1937, para ubicarse a Bs. 3,35 por dólar, patrón cambiario que se mantuvo inalterable por 23 años, como un record en las finanzas de una nación. Venezuela en 1960 era la envidia del mundo, mientras el dólar estadounidense, la libra esterlina inglesa, el yen japonés, el marco alemán, y el franco francés, que constituían las naciones más poderosas del planeta, fluctuaban en el mercado cambiario, el bolívar no sufría ninguna variación. Era común oír en los mercados internacionales: todos bajan menos el bolívar. Venezuela era el país con el orgullo de ser el único país que tenía monedas de plata.

Nuevamente Estados Unidos fija su estrategia contra de Venezuela, y a principios de 1961, ante una crisis coyuntural en los mercados petroleros mundiales, el gobierno de Rómulo Betancourt establece un control de cambios para devaluar el bolívar en 4,30 por dólar; y la plata que caracterizaba el material por excelencia de nuestras monedas, fue sustituida por el níquel. Pero aún así, la fortaleza del bolívar es incuestionable en los mercados mundiales y nuevamente Venezuela impone otro record de 22 años sin fluctuación monetaria frente al dólar; que sumado a los primeros 23 años, nos convertimos en el único país que ha logrado una estabilidad invariable de su moneda por 45 años (record mundial).

¿Por qué han devaluado el record del 50.000% el bolívar desde 1983?

Los EEUU con su sistema económico neoliberal y su política de la dolarización, utilizan el poder del dinero para comprar la conciencia de los políticos de turno (ministros de hacienda, de finanzas, presidentes del BCV), quienes llevan al país a una espiral de devaluaciones interminables para dolarizar la economía venezolana, con una demanda desmedida de dólares para su funcionamiento. De esta forma el comercio requieren dólares, la agroindustria es sustituida por productos extranjeros que demandan dólares, todos los productos dependen del dólar. Las medicinas, los alimentos, los textiles, las manufacturas, la línea blanca, la línea marrón (muebles), los equipos y software informáticos, los equipos de telefonía fija y móvil, en fin, todo lo que se consume en el país.

La economía de "puerto" hace que la mayoría de las empresas venezolanas son ensambladoras que requieren partes y piezas importadas (CKD), ocasionando una fuga inmensa de divisas. Los bancos compraban gran cantidad de dólares para jugar a la devaluación y la utilidad cambiaria. Prácticamente todos los dólares que nos llegaban por la venta del petróleo, que es de los venezolanos , se les vendían a un sector privilegiado, que a su vez los devolvía al exterior con una compra desmedida de productos importados, o simplemente como un negocio para depositarlos en sus cuentas bancarias, apostando a la devaluación.

La balanza de pago, o sea, la diferencia de exportaciones menos importaciones, resultaba negativa, cayeron las reservas Internacionales, en un mercado especulativo de compra y venta de dólares, que terminó por quebrar las finanzas del país. Con este panorama ocurrió el tristemente célebre "Viernes Negro" el 18 de febrero de 1983, cuando el gobierno de Luis Herrera Campins estableció un sistema de Régimen de Cambios Diferenciales, RECADI, para restringir los dólares provenientes del petróleo; y a partir de entonces, el bolívar cayó vertiginosamente en una espiral inflacionaria especulativa auspiciada por las sucesivas devaluaciones, que en 21 años lo llevó de Bs. 4,30 a más de Bs. 1.920 por dólar, para beneplácito de los imperios económicos que se beneficiaron de la brutal devaluación del bolívar . Además esos imperios económicos prosiguen en su intento de seguir devaluando a Bs. 2.150 para el año 2005 según se refleja en la ley de presupuesto para 2005. Mientras tanto la mayoría de los venezolanos sufre la inflación más alta de Latinoamérica producto de esas injustas devaluaciones siendo los más perjudicados son los venezolanos de la clase media profesional y las clases populares.

Al igual que en el siglo XIX, la conspiración del dólar se ha manifestado durante el siglo XX y particularmente desde 1983 cuando después de 45 años de cambio estable, el bolívar se ha devaluado mas del 58.000% hasta los niveles actuales. Esa conspiración del dólar contra el bolívar prosigue en estos inicios del siglo XXI. Nosotros la Asociación Civil Defensores del bolívar, luchamos por el rescate del valor de nuestra moneda como columna vertebral de la pujante economía venezolana. Hemos batallado contra los defensores del dólar, para detener las últimas devaluaciones de 2004 y próxima devaluación en ciernes de 2005, las cuales se han insertado maquiavélicamente en las leyes de presupuesto de cada año fiscal. Hemos llamado la atención a quienes deciden estas políticas para abrirle los ojos ante tanta injusticia. Los venezolanos defensores del dólar, desde posiciones de gobierno han preparado esas devaluaciones, subestimando los ingresos petroleros, y sobrestimando los gastos, para de esta manera justificar las injustas devaluaciones.

Solicitud de amparo constitucional como estrategia para revaluar el bolívar

A pesar que las conspiraciones del dólar contra el bolívar llevan casi dos siglos, nosotros tenemos fe que con tesón y continuidad haremos justicia al restaurar el verdadero poder adquisitivo al bolívar que mezquinamente y maquiavélicamente le han quitado. Para el caso de nuestra moneda, se repite lo sentenciado por Pablo Neruda "el Libertador se levanta cada 100 años, cuando despiertan los pueblos". Nuestra moneda, el bolívar, que orgullosamente ostenta el nombre del Libertador parece seguir esta tendencia. Así también, en la época actual, iniciando el siglo XXI con la revolución bolivariana en pleno apogeo, nuestra moneda retoma el símbolo del gran poder de nuestra economía, no ya con las inmensas minas de oro de Guayana solo, sino con las reservas de petróleo mas grandes del planeta, las reservas mas grandes de gas del hemisferio, con una pujante agroindustria e industria en general, y con 25 millones de ciudadanos en se encuentran en plena retoma de la inclusión social, desterrando el analfabetismo, con la educación media y superior totalmente gratuita, y en vías de resolver la atención gratuita de salud como parte esencial de la seguridad social. El bolívar como moneda tiene todas estas inmensas riquezas de respaldo además del PIB robusto, por lo cual lo hace una de las monedas más fuertes del mundo.

En ese sentido, nuestra Asociación Civil Defensores del bolívar ha mantenido y mantiene la lucha por el rescate del valor de nuestra moneda y en tal sentido como estrategia para revaluar el bolívar ha introducido una solicitud de amparo ante la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia el pasado mes de Agosto de 2005. Para el conocimiento de los lectores y con el espíritu de contraloría social expresada en nuestra carta magna reproducimos el contenido de dicha solicitud de amparo:

 

Recurso de Amparo ante la Sala Constitucional del TSJ
Exp. No. 05-1761

Fecha introducción por TSJ Sala Constitucional: 12-08-2005

Magistrado ponente designado: Dr. Luis Velásquez Alvaray

 

Yo, Jairo Larotta Sánchez, venezolano, portador de la Cédula de Identidad No. V-3.245.659, mayor de edad, de este domicilio, de profesión Ingeniero, en mi condición de Presidente de la Asociación Civil Defensores del bolívar, la cual está debidamente inscrita bajo el No. 46, Tomo 10, Protocolo 1º, de fecha 15-04-2005, en el Registro Inmobiliario del Sexto Circuito del Municipio Libertador del Distrito Capital, y en pleno ejercicio de los artículos 26 y 27 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, e invocando los artículos 19 y 21 de la misma Constitución, solicito a la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia un  Recurso de Amparo contra el CONVENIO CAMBIARIO N° 2, publicado en la Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela N° 38.138, de fecha 2 de marzo de 2005 y conjuntamente suscrito entre el Ejecutivo Nacional, representado por el ciudadano Nelson Merentes Díaz, en su carácter de Ministro de Finanzas, y el Banco Central de Venezuela, representado por su Presidente ciudadano Gastón Parra Luzardo, por cuanto la ley de Presupuesto 2005 que le sirvió de sustento al mencionado Convenio Cambiario No. 2 violó flagrantemente la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en el Artículo 313 , específicamente en su segundo párrafo que reza: " La Asamblea Nacional podrá alterar las partidas presupuestarias, pero no autorizará medidas que conduzcan a la disminución de los ingresos públicos ni gastos que excedan el monto de las estimaciones de ingresos del Proyecto de Ley de Presupuesto". Este artículo es de riguroso cumplimiento e inviolabilidad para evitar manejos presupuestarios al margen del Control de la Asamblea Nacional y de su apéndice contralor. La violación del Artículo 313 de la Constitución fehacientemente se instrumentó cuando la Asamblea Nacional , a través de la Comisión Permanente de Finanzas, autorizó medidas que condujeron a la disminución de los ingresos públicos al subestimarlos en la Ley de Presupuesto de 2005 y la Ley Especial de Endeudamiento 2005, las cuales aprobó a pesar del reclamo de la Asociación Civil que presido, expresado en el Derecho de Palabra que ejercimos en Noviembre de 2004 ante dicha Comisión Permanente de Finanzas de la Asamblea Nacional , según debe constar en el acta de esa fecha. En efecto, en la Ley de Presupuesto 2005 aprobada por la Asamblea Nacional , se incluyó la devaluación del bolívar en un 12% respecto al dólar estadounidense, como resultado del déficit artificial producto de dicha subestimación de los ingresos de la Nación , especialmente los ingresos petroleros, los cuales fueron subestimados a 23 dólares estadounidenses el barril de petróleo, a pesar de que nuestra Asociación Civil ya había alertado con soportes técnicos válidos presentados a la Comisión Permanente de Finanzas de la Asamblea Nacional en nuestro aludido Derecho de Palabra que el precio del barril de petróleo venezolano en el año 2005 no bajaría de 30 dólares estadounidenses. La realidad actual nos ha dado la razón ya que actualmente y desde el mismo mes de Enero 2005 los ingresos petroleros han superado con creces el precio promedio de 43 dólares el barril petrolero para el año 2005 y las reservas internacionales de Venezuela ya rompieron la barrera de los treinta millardos de dólares estadounidenses, lo cual demuestra que los ingresos del país por concepto de la exportación petrolera fueron exageradamente subestimados en el Presupuesto 2005. La excusa esgrimida por la Asamblea Nacional de subestimar los ingresos para prevenir posibles caídas de los precios petroleros es devastadora para el país, vistos sus principales efectos: el endeudamiento innecesario del país y la inflación desatada por la no menos innecesaria devaluación de la moneda. Tampoco resulta válida la excusa de corto tiempo para reconsiderar la Ley de Presupuesto cuando sabemos todos que se puede reconducir el presupuesto del año anterior por dos meses por ejemplo para hacer los debidos ajustes a la Ley que analiza la Asamblea Nacional a través de la Comisión Permanente de Finanzas. Por otra parte, los egresos de la nación para el 2005 fueron inflados exageradamente al ser calculados en base a una devaluación del bolívar, la cual fue arbitrariamente y sin base alguna establecida en un 12%. La consecuencia de la subvaloración de los ingresos y de la sobrestimación de los egresos fue la creación de un déficit fiscal artificial que nunca existió, montante a la suma de Bs. 14,77 billones, lo cual se ha traducido en más endeudamiento innecesario del país y sirvió de base para el Convenio Cambiario Nº 2 ya mencionado, el cual decretó oficialmente la devaluación de nuestro signo monetario en un 12% respecto al dólar estadounidense. Esta devaluación ha afectado el poder adquisitivo mío propio y el de todos los venezolanos, a la vez de privilegiar a una minoría formada por los tenedores de dólares estadounidenses quienes mantienen en la actualidad una cantidad muy superior al centenar de millardos de dólares en bancos extranjeros, minoría que fue favorecida con la devaluación, en detrimento de la inmensa mayoría de los venezolanos que han visto su poder adquisitivo reducido injustificadamente. La indebida devaluación del bolívar realizada en Marzo de 2005 y contemplada en el referido Convenio Cambiario No. 2 trajo como consecuencia la elevación de los precios de los artículos de primera necesidad, incluyendo las medicinas y servicios, y a su vez el deterioro de la calidad de vida de todos los venezolanos. Por encontrarme en condición de debilidad económica manifiesta, al igual que la gran mayoría de los venezolanos que carecemos de dólares o de cualquier otra divisa extranjera, invoco y me acojo especialmente al Artículo 21, ítem 2, de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela para solicitar de ese digno cuerpo un Recurso de Amparo que anule de inmediato el referido Convenio Cambiario N° 2 por estar sustentado en la violación del Artículo 313 de la Constitución. Igualmente solicito que, como consecuencia de esta anulación, se restablezca el tipo de cambio al valor existente previamente a la entrada en vigencia del citado Convenio Cambiario No. 2, el cual era de 1920 bolívares por dólar estadounidense.  La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela ordena en su artículo 318 al Banco Central de Venezuela a preservar el valor real del bolívar, y en su artículo 320 ordena lo mismo al Estado Venezolano velar por la estabilidad de precios, para asegurar el bienestar social.  Estas disposiciones de la Constitución también han sido violadas por el Convenio Cambiario Nº 2. Por tanto, en virtud de las razones expuestas solicito la anulación de dicho Convenio Cambiario No. 2, así como la reversión de la medida de devaluación del bolívar, por cuento dicha medida violó el Artículo 313 de la Constitución , artículo y su aparte Primero que es la garantía misma de un sano manejo de los ingresos y gastos que pueda presentar como anteproyecto el Ejecutivo Nacional. Es Justicia que espero en la ciudad de Caracas, a la fecha de la introducción de este Recurso de Amparo ante la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia. fdo: Ingº Jairo Larotta Sánchez.

¿Cuál es el estado actual de nuestra solicitud de amparo?

Nosotros, la Asociación Civil Defensores del bolívar estamos en espera de la decisión que tome la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia en tal sentido. Ha habido retardo en la decisión lo cual suponemos podría ser debido al período de vacaciones. Sabemos que tratarán de no admitir nuestra solicitud, o negarla por cualquier tecnicismo porque las consecuencias implican revaluar el bolívar a 1.920 por dólar, lo cual afecta a los tenedores de dólares, quienes harán lo posible por desatender nuestra solicitud de amparo.

En aras de ilustrar al público los bemoles de la ley de amparo, transcribimos el Artículo 6 de la Ley de Amparo que dice cuando no se admitirá la acción de amparo:

1) Cuando hayan cesado la violación o amenaza de algún derecho o garantía constitucionales, que hubiesen podido causarla;

2) Cuando la amenaza contra el derecho o la garantía constitucionales, no sea inmediata, posible y realizable por el imputado;

3) Cuando la violación del derecho o la garantía constitucionales, constituya una evidente situación irreparable, no siendo posible el restablecimiento de la situación jurídica infringida. Se entenderá que son irreparables los actos que, mediante el amparo, no puedan volver las cosas al estado que tenían antes de la violación;

4) Cuando la acción u omisión, el acto o la resolución que violen el derecho o la garantía constitucionales hayan sido consentidos expresa o tácitamente, por el agraviado, a menos que se trate de violaciones que infrinjan el orden público o las buenas costumbres. Se entenderá que hay consentimiento expreso, cuando hubieren transcurrido los lapsos de prescripción establecidos en leyes especiales o en su defecto seis (6) meses después de la violación o la amenaza al derecho protegido. El consentimiento tácito es aquel que entraña signos inequívocos de aceptación.

5) Cuando el agraviado haya optado por recurrir a las vías judiciales ordinarias o hecho uso de los medios judiciales preexistentes. En tal caso, al alegarse la violación o amenaza de violación de un derecho o garantía constitucionales, el Juez deberá acogerse al procedimiento y a los lapsos establecidos en los artículos 23, 24 y 26 de la presente Ley, a fin de ordenar la suspensión provisional de los efectos del acto cuestionado;

6) Cuando se trate de decisiones emanadas de la Corte Suprema de Justicia;

7) En caso de suspensión de derechos y garantías constitucionales conforme al artículo 241 de la Constitución , salvo que el acto que se impugne no tenga relación con la especificación del decreto de suspensión de los mismos;

8) Cuando esté pendiente de decisión una acción de amparo ejercida ante un Tribunal en relación con los mismos hechos en que se hubiese fundamentado la acción propuesta.

Como vemos, ninguno de estos puntos señalados en el art. 6 de la ley de amparo aplica para no admitir nuestra solicitud. Por tanto, aspiramos y esperamos que el TSJ anule el Convenio Cambiario No. 2 por inconstitucional, y así revalúe el bolívar para el bienestar de todos los venezolanos. La verdadera revolución bolivariana debe expresarse con la restitución del justo valor para nuestro bolívar.


(*) Jairo Larotta - Ingeniero Civil, M.Sc. CIV No. 851 - Presidente Defensores del bolívar - Email: jairolarottas@cantv.net

 


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