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Caracas / Venezuela -
 


La soberanía bajo amenaza
Alerta Oilwatch / Soberania.org - 23/09/05



OILWATCH A LA ASAMBLEA GENERAL DE LA OPEP

Viena, 19 de septiembre del 2005


En los años setenta la OPEP logró un giro fundamental en la correlación de fuerzas mundiales, favoreciendo por primera vez a los países del Sur del mundo poseedores de petróleo. Logró poner límites al modelo colonial de apropiación de materias primas.

A través de los procesos de nacionalización de los hidrocarburos y la creación -o fortalecimiento- de empresas estatales, ningún otro grupo de países productores de una materia prima tan estratégica, había tenido tanto éxito en el control de sus recursos naturales, desde un punto de vista económico y de la soberanía.

Sin embargo, con este triunfo, todos los países productores de la OPEP entraron por cuenta y riesgo propios al corazón de un patrón técnico mundial, creado desde y para beneficio de los países metropolitanos. Así, pasaron a depender directamente del funcionamiento mundial de la industria, las finanzas y del aparato científico-técnico del mismo. Por ello, las posibilidades de mantener una correlación económica de fuerzas favorables dentro de la actual civilización petrolera en realidad fueron muy fugaces.

No casualmente la mayor parte de las conquistas técnicas, económicas y sociales obtenidas por los países petroleros del sur, sean de la OPEP o de fuera de la OPEP, se han ido perdiendo desde la mitad de los años ochenta, tanto en el plano de la soberanía como en la búsqueda del bienestar en los países poseedores de este recurso.

La estrategia de los países del Norte y sus respectivas empresas privadas, se centró en la creación de la Agencia Internacional de Energía ( AIE), logrando a partir de 1985 la fractura de los acuerdos de la OPEP, consolidar la función intermediadora de las empresas transnacionales petroleras y de los servicios petroleros y, con ello, logró detener eficazmente el flujo de los excedentes petroleros hacia el Sur para garantizar el descomunal despilfarro energético en los países del Norte.


Las empresas trasnacionales han ido recuperando el espacio que perdieron en la década de 1970 con la creación de la OPEP. Estas han recuperado el control directo de las empresas, de los yacimientos, o bien adquiriendo cada vez más garantías que les permiten ocupar tácticamente espacios a nivel nacional e internacional. Por ello, en la actualidad tienen más influencia en OPEP, retomando un creciente control de esa riqueza que momentáneamente habían perdido.

Frente a esto, la mayoría de las empresas estatales de los países miembros de la OPEP y de fuera de ella no han logrado detener efectivamente ni aislar la intervención de las compañías petroleras transnacionales. Por el contrario, estas avanzan tanto en el área estratégica de los servicios, como en los procesos de reformas y ajustes impuestos por la banca multilateral en nuestros países, para alentar el desmantelamiento de las empresas nacionales.

A pesar de los esfuerzos iniciales de la OPEP, nuevamente, las empresas transnacionales determinan las políticas energéticas en todos los países petroleros del mundo . Comenzando por el hecho de que los directivos de Halliburton, Exxon-Mobil y Chevron-Texaco tengan extremo poder dentro del gobierno de Estados Unidos -principal consumidor deficitario de petróleo-, y que sean quienes, teniendo la información de las reservas del planeta, protagonicen las guerras de conquista y control de este recurso.


No obstante, con el arribo del nuevo siglo, este mundo hecho a imagen y semejanza de la civilización petrolera, está llegando a tocar dos grandes límites: primero, el agotamiento mundial de las reservas, sobre todo de los países pequeños y medianamente productores, y segundo, el catastrófico agotamiento de la capacidad ambiental de todo el planeta para soportar mas quema de hidrocarburos.

Frente a la crisis ambiental, las empresas ya alistan sus estrategias para entrar en el negocio de las energías "alternativas", y sientan las bases para controlar el mercado de la energía, a través de los llamados Public-Private Partnerships y otros mecanismos. La captación del servicio de energía por parte de las mismas empresas que hoy pretenden controlar el petróleo, tendrá implicaciones económicas, sociales y ambientales graves para el Sur del mundo. Este es un desafío que debe ser enfrentado por la OPEP.

Mientras tanto los países de la OPEP han hecho poco o nada en la gestión de la investigación y el recambio de alternativas energéticas apropiadas a las características de sus propios países, ni han diversificado sus economías.

Una crisis ambiental casa adentro

Iniciamos el nuevo siglo con severos problemas ambientales. Los desastres climáticos, provocados por el sobre consumo de combustibles fósiles, son cada vez más frecuentes, intensos e incontrolables y afectarán al conjunto del planeta.

A la vulnerabilidad ambiental de los propios países miembros de la OPEP se suman una serie de pasos dados por las empresas transnacionales, por los países altamente consumidores, y por los propios gobiernos miembros , que ponen en riesgo el espíritu con el que fuera creado este cártel de productores.

Ambiente y Economía son dos escenarios en donde las piezas se mueven peligrosamente para los miembros de la OPEP. Los que se valoran como beneficios inmediatos de las políticas de precios del crudo y sus derivados, son contradictorios con los efectos progresivamente desastrosos en el mediano y largo plazo.

Los países miembros de la OPEP enfrentan ya los impactos de esos cambios climáticos y la contaminación, vinculados por la civilización petrolera, basta recordar por ejemplo, el desastre de Vargas en Venezuela, provocado por niveles de lluvia totalmente impredecibles, o los incendios forestales de Indonesia y otros países de la región, desencadenados por las sequías.

A estos deben por fuerza añadirse, los impactos ambientales locales que derivan de la propia actividad de extracción, transporte y refinación del crudo.

Los países con ecosistemas áridos y semiáridos están sufriendo, debido al cambio climático, un endurecimiento en los procesos de desertificación; están sufriendo la pérdida de sus pocas tierras agrícolas y la contaminación de sus escasas fuentes de agua.

Por su parte, los países con bosques tropicales pierden velozmente la biodiversidad, otro recurso estratégico con el que cuentan, y enfrentan además, contaminación de las fuentes de agua.

Adicionalmente los impactos locales de esta actividad generan descontento en las poblaciones y reacciones de protesta, legitimas desde la perspectiva de esas comunidades, que los Estados deben enfrentar.

Tres países miembros de la OPEP son parte central de la preocupación de Oilwatch, pues se trata de países tropicales con explotación petrolera. Nigeria, Indonesia y Venezuela. En ellos la situación es crítica, se ciernen amenazas de invasión extranjera, se están destruyendo las fuentes de sobrevivencia de los pueblos, las transnacionales ganan rápidamente terreno, y se destruyen los recursos que en el futuro permitirían el bienestar de los pueblos.

En la actualidad, los ciudadanos de estos países han recibido medidas, injustas y opresivas desde el punto de vista social, ecológico, ambiental y político, mientras que los beneficios los obtienen solo las corporaciones transnacionales petroleras y máximo las elites nacionales.

En Nigeria e Indonesia, por ejemplo, los ciudadanos experimentan la subida del precio de los combustibles, cada vez que el precio del crudo aumenta en el mercado mundial, confirmando la maldición del petróleo sobre los pueblos en cuyas tierras este recurso es extraído.

Indonesia además se sufre el agotamiento de las reservas, pues se ha explotado ya un tercio de las mismas. Y lo que resulta más grave, es que Indonesia, siendo el único miembro de Asia de OPEP, este considerando abandonarla, por la ausencia de una política de protección a los miembros.

En el caso de Venezuela los mega planes de exploración y explotación petrolera y gasífera 2006-2030, y la apertura de Venezuela a las empresas privadas trasnacionales resultan incongruentes con las propuestas de reformas políticas en favor de la población, la soberanía y el respeto a los derechos ambientales y los derechos de los pueblos indígenas, pescadores y campesinos. Además acentúan los impactos y riesgos antes mencionados.


Los gobiernos diligentemente hablan de subsidiar los costos petroleros, mientras que son las comunidades empobrecidas que han visto sus aguas y tierras colonizadas por la industria petrolera, quienes subsidian el costo del petróleo aún con su propia sangre.

Es vital para los miembros de la OPEP considerar el interés de sus ciudadanos antes que danzar al ritmo de las cambiantes estrategias de las naciones consumidoras y corporaciones más poderosas.

Recuperar la soberanía, establecer una política de reinversión y de control del excedente y sembrar las condiciones para una nueva civilización post petrolera es, sin duda, un imperativo para lograr los objetivos de proteger a los países y su gente.

De otra manera quedará para estos países una inmensa deuda ecológica y social, un acumulado de externalidades que nadie sabrá quién debe pagar. Ruina, decadencia económica y ambiental, y dependencia serán nuestro legado, a la misma velocidad con que el cambio climático castigará a estos países.

Por lo señalado, Oilwatch propone:

Abrir el diálogo nacional e internacional, sobre soberanía y privatización, sobre el corto y el largo plazo. Y sobre la justicia social, económica y climática.

Iniciar una reflexión sobre una economía post petrolera, en la que las energías alternativas sean controladas y provistas por los Estados y que logre identificar bases sólidas para sustentar la soberanía energética y el bienestar económico y social.

Acoger el principio de precaución, recogido ya en las principales convenciones internacionales. Descuidar el punto implica seguir avanzando sin atender el problema de un futuro cada vez más incierto.

Abrir un debate al interior de los países tropicales miembros de la OPEP con relación a los mayores beneficios ecológicos y económicos de salvaguardar petróleo en el subsuelo, como una forma de conservar la biodiversidad y el agua, de respetar los derechos de la gente, de contribuir a enfrentar los cambios climáticos y de reorientar su política hacia una nación no dependiente de los hidrocarburos y soberana.

Eliminar la criminalización de la protesta y resistencia de las comunidades locales que denuncian los impactos de las actividades petroleras, puesto que ellas defienden derechos de los pueblos, de las naciones y del planeta.

Por el planeta y su gente

Oilwatch

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Oilwatch es una red de organizaciones de la sociedad civil en Africa, Asia y América Latina, que promueve una civilización postpetrolera.

Coordinación de Organizaciones Mapuche - ARGENTINA
Belice Institute of Environmental Law and Policy (BELPO) - BELICE
Toledo Developement Corporation (TDC) - BELICE
Bullet Tree Falls Environmental Club - BELICE
FOBOMADE - BOLIVIA
FUNDACIÓN SOLÓN - BOLIVIA
Projeto Brasil Sustentável e Democrático/Rede Brasileira de Justiça Ambiental - BRASIL
GTA / Comision Pastoral de la Tierra - BRASIL
Asociación CENSAT Agua Viva - COLOMBIA
FUNDACION AGUAVIVA - COLOMBIA
Centro de Desarrollo Comunitario - Cabildo Mayor U'Wa - COLOMBIA
ORJUWA-T Organización Wayúu Munsurat COLOMBIA
OILWATCH COSTA RICA
FoE CURAZAO
Acción Ecológica - ECUADOR
CESTA - EL SALVADOR
Madre Selva - GUATEMALA
Consejo de Investigaciones para el Desarrollo de Centroamérica (CIDECA) - GUATEMALA
Alianza por la vida y la Paz - GUIATEMALA
Frente Petenero Contra Represas - GUATEMALA
MOVIMIENTO MADRE TIERRA - HONDURAS
Organización Fraternal Negra Hondureña (OFRANEH) - HONDURAS
Confederación de Pueblos Autóctonos de Honduras (CONPAH) - HONDURAS
ALIANZA VERDE - HONDURAS
Federación Indígena Tawahka, (FITH) - HONDURAS
Federación de Tribus Xicaque de Yoro (FETRIXY) - HONDURAS
Federación Indígena FETRIPH pueblo PECH de Olancho - HONDURAS
Casifop - MEXICO
Sociedad de Amigos Santo Tomás - MEXICO
Centro Humboldt - Oilwatch Mesoamérica - NICARAGUA
URACCAN-IREMADES - NICARAGUA
Centro de Educación para la Paz y la Justicia (CEDUPAZ) - NICARAGUA
CENTRO DE ESTUDIOS INTERNACIONALES - NICARAGUA
COIBA - PANAMA
ECORED - PANAMA
MNJ-PAT - PANAMA
SOBREVIVENCIA - PARAGUAY
APRODEH - PERÚ
CONACAMI - PERÚ
Racimos de Ungurahui - PERÚ
TOXIC TEXACOWATCH - SURINAM
WRM - URUGUAY
REDES - URUGUAY
Amigransa- Red Alerta Petrolera Orinoco Oilwatch - VENEZUELA
Centre Pour l'Environnement et le Développement - CAMERÚN
Cadic - CONGO
EPOZOP / ASSAILD - CHAD
CPPL - Commission Permanente Petrole Locale - CHAD
Chadian Association for the defence of Human Rights / LTDH - CHAD
RESAPIME SARH GRAMP/TC - CHAD
CILONG - CHAD
CIAJE - GABON
Third World Network - GHANA
FoE GHANA
LIVANINGO - MOZAMBIQUE
Oilwatch Africa - NIGERIA
Environmental Rights Action (ERA) - NIGERIA
Justice et Paix (of Catholic Church) - REPUBLIC OF CONGO (BRAZZAVILLE)
GroundWork - SOUTH AFRICA
Earthlife Africa eThekwini - SOUTH AFRICA
Earthlife Africa Johannesburg - SOUTH AFRICA
Earthlife Africa Cape Town - SOUTH AFRICA
Sudan Council of Churches (SCC) - SUDAN
Ecograph - AZERBAIJAN
UBINIG - BANGLADESH
BanglaPraxis - BANGLADESH
Community developmnet Library - BANGLADESH
PRAYAS - INDIA
PAN - INDONESIA
JATAM (Jaringan Advokasi Tambang) - INDONESIA
FoE MALAYSIA
Third World Network - MALAYSIA
ActionAid - PAKISTAN
Pakistan Institiute of Labour Education and Research - PAKISTAN
Center for Environmental Justice - SRI LANKA
EarthRights International (ERI) - THAILAND
CAIN Campaign for Alternative Industriy Network - THAILAND
Burma Issues - THAILAND
Study Group for Natural Resource Sustainability - THAILAND
Kalayanamitra Council - THAILAND
LAOHAMUTUK - TIMOR
PERDU-Manokwari - WEST PAPUA
CEE Bankwatch Network - GEORGIA
Indigenous Oil Campaign Organizer Indigenous Environmental Network - USA

 

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[*] La Red Alerta Petrolera-Orinoco Oilwatch, consecuente con su oposición de muchos años al paradigma hegemónico de los hidrocarburos, depredador corruptor y generador de dependencia, eleva su voz de denuncia y alerta ante los planes de la nueva Apertura petrogasífera - del actual gobierno. Exige un verdadero debate y consulta nacional sobre dichos planes. Reitera la necesidad de una inmediata moratoria a la explotación de hidrocarburos en zonas ambiental y socialmente ultra vulnerables. Reitera la exigencia de un Proyecto de Estado comprometido resuelta y sinceramente con la transición hacia una Venezuela Postpetrolera.



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