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Caracas / Venezuela -
 


El municipio La Ceiba del estado Trujillo lo tiene todo:
riqueza, miseria, hambre y pobreza
José Pinto* / Soberania.org - 16/01/06

Ayer estuve por los lados del municipio La Ceiba (capital Santa Apolonia), en el hermoso Estado Trujillo enclavado en la región de los Andes venezolanos y coincidió mi visita con una noticia que salió en el periódico El Tiempo de ese estado, donde se resalta el desarrollo de las actividades del puerto de La Ceiba, remarcando el récord de movilización de carga en buques (1.228.880 toneladas) para el año 2005, lo que según quien lo reseña apoya al desarrollo económico de esa área (según mi opinión el de una minoría que no vive allí).

Es verdad que toda esa llanura deltaica o valle de color verde y aire fresco que se extiende desde las faldas de las estribaciones de la montaña andina hacia el oeste, es una zona agrícola y pecuaria por excelencia, con tierras de primerísima calidad, allí se siembran y cosechan plátanos, maíz, caña de azúcar, yuca, guayabas, lechosas, melones, parchitas, limones, auyamas, pasto para el ganado vacuno, etc. El desarrollo de la ganadería también es excelente, tanto de leche como de carne, así como la de doble propósito. Por el puerto de La Ceiba hacia el oeste franco se abre a la vista el hermoso Lago de Maracaibo, de allí llegan y salen toneladas de carbón, cemento, azúcar, ganado, etc.

Debajo de ese manto verde de pastos y gramas se ubican grandes yacimientos de petróleo cuyos pozos son los de más alto potencial de producción de petróleo de la cuenca del occidente venezolano (más de 5.000 b/d) por flujo natural. El agua dulce apta para el consumo humano mana de los pozos a menos de 35 metros de profundidad. Cualquiera creería que describo el paraíso y pensarán que los que allí habitan son los querubines de Dios, así fuera en realidad, si los habitantes de la zona no padeciesen tantas necesidades básicas insatisfechas. Las vías de acceso e iluminación son un desastre, tanto las que vienen desde el pueblo trujillano de Sabana de Mendoza por la carretera Panamericana, como las que vienen desde los caseríos de la Bombita, pasando por Alto Viento y Los Cañitos en el Estado Zulia. Esos caminos se pasan bien en tractores y con el día soleado. No existe al menos un instituto superior, que según lo que he descrito debería estar enfocado primariamente hacia la profundización de la enseñanza de la actividad agropecuaria, a la enseñanza de la defensa del ecosistema de la región que indudablemente se verá afectado con la explotación petrolera, a la enseñanza del turismo.

No existen infraestructuras de escuelas y liceos que reflejen la abundancia de riquezas de una población que tiene todo lo necesario para vivir en forma digna y cómoda. No existe una verdadera infraestructura hospitalaria acorde a la densidad poblacional de la región. No existen oficinas gubernamentales establecidas en la zona que faciliten la orientación de las comunidades para conformar pequeñas empresas, cooperativas, etc. La conformación habitacional de la zona costera al Lago de Maracaibo lo que da es vergüenza, son ranchos de miseria y muchos cayéndose por lo destartalados que están, los tarantines donde se vende pescado a la orilla del malecón son de igual aspecto.

Este es un municipio pequeño del Estado Trujillo con una historia grande, por allí pasaron los primeros conquistadores y los piratas, desde allí, en 1.571, partió Alonso Pacheco para fundar el primer Maracaibo. Los Jesuitas contribuyeron en gran manera en su conformación como pueblo al dotarlo de una hermosa Capilla Parroquial. La Ceiba surge como el primer puerto lacustre trujillano en el Siglo XVII, gracias a las gestiones realizadas por el comerciante Don Ramón Almarza, quien promovió la edificación de la aduana y la construcción del malecón. En agosto de 1.821, se viste de gloria cuando tuvo como huésped al padre de la patria, Simón Bolívar, quien embarcó desde Moporo hacia Maracaibo, luego de su estadía en el Estado Trujillo. Posteriormente, en 1.887 comienza a operar el Gran Ferrocarril que hacía sus recorridos entre La Ceiba y Sabana de Mendoza, y ocho años más tarde su ruta llega hasta Motatán. Ambas compañías decayeron con el tiempo y se apagaron, quedando como valioso testimonio de la lucha soñadora de unos pocos empresarios trujillanos y zulianos, concientes de la importancia de las mismas en el progreso y civilización de los pueblos del occidente venezolano. Otro de los orgullos de La Ceiba es el haber visto nacer al Ilustre Poeta Trujillano Ismael Urdaneta, autor del Gran Poema "Los Libertadores".

Como decía, el municipio La Ceiba contiene una historia abundante y mucha riqueza, sin embargo también posee mucha miseria, hambre y pobreza. Si yo fuera presidente, este sería para mi uno de los rincones de Venezuela que convertiría prioritariamente en un verdadero paraíso. Así como nos alcanzan los petrodólares para regalarlos a diestra y siniestra para el exterior debería haber un chance de extender la mano hacia el interior del país para bañar de magia lugares tan hermosos como este y convertirlos en verdaderos ejemplos de modelos de desarrollo para el país y de referencia mundial.




(*) José Pinto - Email: guariche1000@yahoo.com




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