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Caracas / Venezuela -
 


¿Empresas Mixtas?
Ramón Espinasa / El Universal (Venezuela) - 03/02/06

LA FORMA MAS PRIMITIVA de participación del capital transnacional en la producción petrolera en los países en desarrollo son los contratos de producción compartida. La empresa extranjera invierte y opera y compensa al país huésped con una fracción de la producción fijada contractualmente. El país anfitrión tan sólo tiene que contar los barriles producidos y fiscalizar que le paguen la cuota acordada.

Este arreglo contractual se da en países muy poco desarrollados, que no tienen capacidad productiva propia, y dependen del capital transnacional para el desarrollo de su base de reservas de hidrocarburos. Este es el caso de Venezuela ahora, después de la destrucción de la estructura operativa e institucional de Pdvsa hace tres años, la cual llevará lustros reconstruir.

Venezuela ha retrocedido décadas en su capacidad propia de producir, transformar y comercializar hidrocarburos y ahora debe recurrir a empresas transnacionales para que desarrollen el potencial nacional. El Estado venezolano está regresando a las fórmulas contractuales más primitivas con el capital foráneo, una vez diezmada la empresa nacional.

BAJO LA FACHADA de "empresas mixtas" se esconden contratos de producción compartida con lo cual se formaliza la entrega la soberanía nacional sobre la producción, el conocimiento y el desarrollo futuro de las reservas nacionales. Una Pdvsa diezmada tan sólo será capaz de contar los barriles producidos y reclamar para el país la fracción que le corresponde. La debilidad estructural de Pdvsa le impide ser contraparte operativa de las empresas transnacionales, las cuales, de hecho, controlarán las operaciones, la tecnología y el desarrollo de los yacimientos. Eso lo saben quienes hoy dirigen el sector petrolero y han recurrido a la modalidad de "empresas mixtas" para cubrir la incapacidad operativa de Pdvsa. Como hace más de medio siglo, cuando el país no tenía industria propia, se están entregando los yacimientos al capital foráneo para que desarrollen las reservas de hidrocarburos.


PROPIEDAD DE LA PRODUCCION


Bajo los convenios operacionales que las recién creadas empresas mixtas sustituyen, Pdvsa nunca renunciaba a la propiedad de los hidrocarburos. Empresas privadas especializadas producían en los campos menos productivos crudo para Pdvsa a un costo por barril. El crudo pertenecía a Pdvsa quien lo transformaba y comercializaba y se quedaba con la renta, una vez pagados los costos a las operadoras. Ahora no. La mitad del crudo pertenece a la empresa transnacional quien lo comercializará a su libre albedrío fuera de la estructura integrada que era una de las fortalezas de Pdvsa. La gran empresa nacional ha sido descuartizada en su estructura operativa.


Ahora las empresas foráneas no sólo operarán los campos marginales, sino que se les dará cabida a los campos más productivos del país, en los que la renta es mayor. Las empresas privadas se quedarán con la renta en la mitad de la producción que les corresponde bajo los nuevos contratos. Como lo ha anunciado el propio Gobierno, el grueso de la producción incremental en el futuro inmediato se realizará sobre la base de las recién creadas empresas mixtas. No sólo el país perderá el control sobre el destino del crudo nacional sino que renunciará al ingreso por la venta de ese crudo a favor del ingreso de las compañías extranjeras. Un sencillo ejemplo numérico ilustrará el punto.


DISTRIBUCION DEL INGRESO


Supongamos un crudo que hoy en día se vende a 50 dólares por barril ($/b) cuyo costo de producción es 6 $/b. Bajo los convenios operacionales después de pagar los seis dólares por la operación, Pdvsa se quedaba con el crudo y la totalidad del margen de 44 $/b. Además la empresa nacional maximizaba el valor agregado nacional al procesar todo el crudo en el sistema refinador propio.

Bajo el arreglo de "empresas mixtas" el crudo se dividirá en partes iguales entre Pdvsa y la empresa foránea. Al país le corresponderán 25 dólares por barril más las regalías e impuestos que pague sobre su mitad del crudo la empresa privada. Esto es, una regalía de 30% y un impuesto sobre la renta de 50%. Al país le corresponderán 7.5 dólares por barril por concepto de regalía y 5.75 $/b como pago de impuesto sobre la renta de la empresa operadora extranjera. El país percibirá 25 por el crudo que le corresponde y la empresa operadora pagará 12.75 dólares por concepto de regalía e impuestos, un total de 37.75 $/b. En total, por cada barril producido bajo la modalidad de empresas mixtas el país percibirá 37.75 dólares comparado con 44 bajo la modalidad de convenios operacionales.

EL ESTADO VENEZOLANO dejará de percibir 6.25 dólares por cada barril producido bajo los nuevos contratos respecto a lo que percibía bajo los convenios operacionales. Por el contrario, las empresas que antes percibían por sus operaciones 6 dólares por cada barril multiplicarán su ingreso por más de dos y cobrarán 12.25 por cada barril producido y ¡dispondrán de la mitad del crudo! Esto sin tomar en cuenta que en la medida que tengan acceso a los campos más productivos, con menores costos de producción, el margen de las empresas foráneas será aún mayor. Saque usted mismo las cuentas.

Bajo la modalidad de empresas mixtas el Estado venezolano pierde por todos los lados, pierde el control de la producción y el desarrollo de los yacimientos, pierde el control sobre el destino del crudo y pierde renta a favor de las empresas extranjeras.

 


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