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Caracas / Venezuela -
 


La dependencia económica de Venezuela
Robin José Rodríguez González* / Soberania.org - 12/03/07

En vista que las dos guerras mundiales se escenificaron principalmente en Europa y parte de Asia, esto afectó la influencia que tenían en nuestra economía potencias como Inglaterra, Alemania e Italia. Durante los 27 de dictadura de Juan Vicente Gómez y la inserción de nuestra economía en la explotación petrolera, se profundizó el proceso neocolonial, pero ahora con la supremacía de los Estados Unidos, al punto que en el 1945, el 70% de la producción ya estaba en manos de los norteamericanos.

Las inversiones extranjeras y el entreguismo de Gómez, dieron pie a la deformación del aparato productivo, rompiendo con la evolución natural de nuestra economía agro-exportadora y dio origen al traslado de la población hacia la zona norte costera del país (en la actualidad está habitada por el 82% de los venezolanos), en búsqueda de oportunidades de empleos con la esperanza de elevar sus condiciones de vida. En consecuencia, la población rural comenzó a peder peso, pues el 80% que representaba en el 1920 baja a un 61% en el 1936, y en la actualidad apenas representa el 14%. Este desplazamiento permitió el surgimiento de cercos de miseria en las grandes ciudades e imposibilitó un desarrollo armónico de nuestro aparato productivo, por nuestro carácter monoproductor (extracción de petróleo y materias primas).

Todo esto dio origen a un capitalismo dependiente, dado que la mayoría de los productos, alimentos y servicios dependen del comercio con otros países; como parte de la Distribución Internacional del Trabajo que hoy en día coordina la Organización Mundial del Comercio ya que estamos viviendo la etapa superior del capitalismo como sociedad sustentada en la producción de mercancías a escala mundial; de allí que el imperialismo sea la fase superior de esta sociedad, ya que controla el mercado mundial a través de los monopolios y el capital financiero.

Desde 1917 han sustraído de nuestro subsuelo más de 70 mil millones de barriles de petróleo y ahora las transnacionales hacen grandes inversiones para explotar el gas, el cual representará entre 15 años el 20% de la fuente energética de todo el planeta; sin embargo, de cada 159 litros de petróleo (un barril) son miles los derivados que extraen luego de ser procesado en otros países y que posteriormente nos venden a precios superiores al petróleo que colocamos en el mercado mundial. Generan un déficit en el balance comercial por no corresponderse lo que ingresa por concepto de venta petrolera y otros rublos, con el desembolso que realizamos para obtener los bienes acabados que se extraen de esta matrería prima, los alimentos, tecnología y gran parte de las cosas que utilizamos.

Con decirle 4 groserías a Bush, maldecir al capitalismo o al imperialismo, no se cristalizan los cambios estructurales y profundos que nos llevarían a un modelo social de progreso y bienestar para todos. No es posible una revolución y muchos menos una sociedad socialista, si no existe una ruptura con los intereses imperialistas que están representados en los monopolios y el sector financiero internacional. En el caso de Venezuela, el imperialismo esta encarnado en Venamcham (Cámara Venezolano-Americana de Comercio e Industria) y la Asociación Bancaria, por lo tanto, los productores nacionales del campo y la ciudad debemos verlos a ambos como aliados en la actual etapa histórica del proceso de transición hacia el socialismo.

El imperialismo, como categoría política o económica que identifica la relación de desigualdad de una o varias potencias con el resto de las naciones, no debe limitarse a los EE.UU. porque se cometería un contrabando ideológico. Existen consorcios bolivianos, brasileros, argentinos y de muchos países que llegan a Venezuela ofertando servicios, inversiones en áreas energéticas (petróleo y gas) o diversos productos, los cuales están relacionados al capital internacional hoy en día monopolizado, donde Estados Unidos, Rusia, Japón, Alemania o Inglaterra, tienen sus acciones.

Al revisar la política energética (en petróleo y gas) de Hugo Chávez; el religioso pago de los intereses de la deuda externa; el beneficio que ha obtenido el sector bancario o el incremento de la dependencia de la importación en una economía hoy en día globalizada. Podemos afirmar que mientras afecta a los productores nacionales, genera odio entre la población, dividiéndola entre "chavistas y escuálidos" o permite que su entorno guise los dineros de los venezolanos; los Cisneros, la Asociación Bancaria y las 1.500 empresas la de VENAMCHAN representan el sector beneficiado con sus políticas.

 

 

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[*] Robin José Rodríguez González / Celulares : 0416-484.71.57 / 0414-184.86.42 / Email: robinr44@gmail.com

 


Lectura recomendada:

Libro: Relatos de un subversivo

Autor:
Robin José Rodríguez González
Páginas: 139
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Tamaño: 2,37 MB





 


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