www.soberania.org
 
Artículo
Caracas / Venezuela -
 


Educación Socialista
Luis Marín* / Soberania.org - 21/04/08

VESTIBULAR

Quizás el sistema de ingreso a la universidad más selectivo del mundo sea el de Brasil, con la probable excepción de China comunista. Se trata de una serie de pruebas que en sus momentos álgidos se celebran en el estadio Maracaná; pero cualquier cosa que se quiera estudiar tiene que pasar por su vestibular, aunque sea música.

En Brasil sólo 1 de cada 100 personas va a la universidad, casualmente quizás, la misma proporción que en Cuba; pero en China comunista la proporción es 1 de cada 250: ¡En Venezuela serían 7 de cada 100!


Pero ahora se dice que nuestro sistema es excluyente, exclusivista, clasista y hasta racista. Lula Da Silva no ha eliminado el Vestibular, lo único que se les ha ocurrido a sus asesores es inventar un sistema de cuotas para negros, indios y mestizos (aunque Lula y todos sus colaboradores son blancos).  Pero, ¿eso no es racismo?  Sí, pero se trata de una “discriminación positiva”. Como se sabe, el racismo es malo si lo practican los demás, pero si lo hacen los socialistas, hay que aplaudirlos.

En todo caso, ninguna universidad ha aceptado el sistema de cuotas y Brasil sigue siendo la primera potencia científica y tecnológica de Latinoamérica; como China aspira serlo en Asia. ¿Cómo? Mandando a sus jóvenes a estudiar en los aristocráticos Empire College de Londres, a Oxford y Cambridge, a las elitistas y carísimas universidades norteamericanas y ¡horror!, cobrándoles matriculas en la universidad pública a estudiantes cuyas familias puedan pagar.


COMO EL CHE

En el documental cubano “Seremos como seremos”, puede verse a una maestra diciéndole a un grupo de niños de primaria que la invasión de Playa Girón (o Bahía de Cochinos) fue la primera derrota del imperialismo Yanqui en América, tal como reza la consigna oficial del régimen de Castro.

Aunque lo cierto es que en aquella invasión no participó ningún norteamericano sino cubanos exiliados quienes, en abril de 1961, no hicieron nada distinto a lo que hizo, en abril de 1895, quien probablemente fue el inspirador, José Martí. O lo que hizo el mismo Castro, en 1956, con la invasión del Granma.

Es una ironía de la historia que todas estas invasiones hayan sido aparatosos fracasos militares que dieron lugar a singulares leyendas, como el martirologio de José Martí, caído en una escaramuza dos meses después, o la fuerza expedicionaria de Castro, virtualmente pulverizada apenas tocar tierra, pero que al escapar hacia la Sierra Maestra renació con el mito guerrillero.

Quizás en previsión de un curso semejante, todo el esfuerzo propagandístico del
régimen de Castro se orientó a desnacionalizar la invasión de Playa Girón y atribuírsela exclusivamente a EEUU, convirtiéndola en una derrota para ellos y en una victoria para Cuba, como si los invasores no hubieran sido cubanos.

Nadie en su sano juicio podría siquiera imaginar que Cuba derrotaría a EEUU en una guerra, pero eso es lo que vende la ideología oficial comunista; pero lo peor es que han convertido esa fantasía en programa educativo infantil.

En lo que a nosotros concierne, la pregunta clave es: ¿Quién pierde al enseñar falacias a los niños?  No parece que esa sea otra derrota para el imperialismo.

Los pobres niños cubanos se paran firmes y recitan: “Seremos como el Che”. Cantan loas y alabanzas a Fidel Castro como pioneros comunistas. Mientras sus padres hacen colas y se endeudan para comprar un celular. Algún día tendrán acceso a Internet y podrán exhibir una lap top, como la de Raúl Reyes.


IDEOLOGIZAR

Para Antonio Gramsci, fundador del Partido Comunista Italiano (1921), el dominio sobre la sociedad se sustenta sobre dos pilares: la fuerza y la hegemonía. La fuerza se representa en las FFAA y la policía, esos cuerpos especiales de hombres armados, profesionales, que ostentan el monopolio de la violencia legítima.

La hegemonía, intelectual y cultural, garantiza el consentimiento del pueblo a la dominación; como proceso educativo, edifica el conformismo de la población. El concepto de hegemonía es el pivote central del comunismo gramsciano, el nexo entre política y educación. La hegemonía política se concibe así como un proceso educativo.

Para Gramsci, la ideología es la traducción práctica, en creencias y valores, de las grandes concepciones científicas y filosóficas, como serían el marxismo o el positivismo, por tanto, educar es ideologizar.

En consecuencia, incluyó todos los niveles de la escuela entre los aparatos ideológicos del Estado, que, junto con los medios de comunicación, contribuyen a la reproducción de la hegemonía intelectual y cultural del grupo dominante. De manera que el inspirador del Diseño Curricular del Sistema Educativo Bolivariano no es Simón Rodríguez, ni Bolívar y menos Zamora, sino el italiano Antonio Gramsci.


TRES RAÍCES

¿Qué tienen que ver estos tres heterogéneos personajes con ideas como socialismo, hegemonía, desarrollo endógeno, indigenismo y cultura afro descendiente? Nada, en absoluto. En cambio personajes como Marx, Gramsci, Castro, que sí tienen que ver con estos asuntos, ni siquiera se mencionan al pasar. ¿Falta de honestidad intelectual o conveniencia política?

Los comunistas han reeditado las tesis que los venezolanos han rechazado desde hace más de 70 años, poniéndoles en la portada una foto de Simón Bolívar, de manera que si las vuelven a rechazar, entonces están  rechazando a Bolívar, lo que, como se sabe, es una traición. Un truco propagandístico cuya evidencia no ha impedido que todo el mundo hable de “currículo bolivariano”, aunque Bolívar no tenga nada que ver con eso, como tampoco con el “mercado bolivariano” que puede verse en La Hoyada.

No menos repugnante es el abuso con Simón Rodríguez, del que se toma una frase como si fuera todo un programa político: “Inventamos o erramos”; pero, ¿Qué es lo que han inventado? Para inventores Benjamín Franklin o Thomas Edison; pero ¿qué ha inventado Adán Chávez?

Más difícil es tener a Zamora como educador, un tratante de esclavos, líder de una revolución anti cultural, que tenía por slogan matar a quienes supieran leer y escribir.

Pretenden trascender el colonialismo euro centrista con el cual fue mutilado el ser humano; pero, ¿no es Carlos Marx euro centrista? ¿El estructuralismo de Althusser o el comunismo de Gramsci no son euro centristas?

Si el viejo modelo educativo genera ciudadanos acríticos, sin visión de país, ¿Dónde fueron educados los proponentes? ¿Dónde estudiaron? ¿Dónde daba clases el maestro Hugo de los Reyes y con qué programas?

Pero hay cosas que van más allá de la crítica puntual. Se descalifica el modelo curricular vigente bajo la premisa de que fortalece valores propios del sistema capitalista: individualismo, egoísmo, intolerancia, consumismo y “competencia feroz”. Promueve “la privatización de la educación con el consecuente aumento de los niveles de exclusión social”.

Como siempre, ante un cúmulo de falsedades el primer problema es decidir por dónde empezar. Digamos que si la ideología que asocian al capitalismo es el liberalismo, ¿cómo pueden decir simultáneamente que la intolerancia es un valor propio del sistema capitalista? Por otra parte, los únicos sistemas comunistas existentes en la actualidad, Cuba y Corea del Norte, ¿son modelos de tolerancia?

¿Por qué necesitan añadirle a la competencia el adjetivo “feroz”? Primero, la competencia parece arraigada no solo en la naturaleza humana, suponiendo que eso exista, sino a la naturaleza en general, de la que nadie duda. Pero el adjetivo “feroz” vuelve negativa cualquier cosa a la que acompañe, incluso a la Caperucita Roja.

Lo más falaz es pretender transformar la escala de valores capitalistas por una “centrada en el ser humano”; siendo que el socialismo no es un humanismo, sino que se basa en la contradicción de potencias históricas, como las fuerzas productivas y las relaciones de producción, que son independientes de la voluntad, deseos y sentimientos del ser humano individualmente considerado.

La relación directamente proporcional entre privatización de la educación y aumento de la exclusión social es una muestra de la falacia del método de razonamiento izquierdista, que ellos gustan en llamar “dialéctico”, usando falsas oposiciones entre objetos y situaciones que en realidad no tienen relación ninguna. Eliminar la educación privada no va a reducir por sí misma los índices de exclusión, ni tampoco es cierto lo contrario.


A LA DERECHA

La tesis marxista que puede servir de epílogo es aquella que dice: “La teoría materialista del cambio de las circunstancias y de la educación olvida que las circunstancias las hacen cambiar los hombres y que el educador necesita, a su vez, ser educado”. Junto a aquella, que es casi un pleonasmo, según la cual: “La ideología dominante en una sociedad es la ideología de la clase dominante”.

Estas ideas resultan particularmente pintorescas en la Venezuela actual, donde una
dictadura militar, que lleva ya una década, se auto define como castro comunista y asegura contar con la adhesión mayoritaria de la población, con lo cual, o bien la teoría es falsa o la ideología dominante en Venezuela es el socialismo marxista, siempre en el entendido de que una casta de suboficiales golpistas sea equivalente o asimilable a una clase social.

Es inexplicable cómo una sociedad pretendidamente capitalista pueda tener, no obstante, como ideología dominante al socialismo. Y no sólo el gobierno, sino también los colaboracionistas se definen como socialistas y la crítica más frecuente que le hacen al régimen es que se trata de un “socialismo irreal”, luego, lo que ellos buscan es el verdadero socialismo.

Politólogos e historiadores han demostrado hasta la saciedad que todos los partidos políticos venezolanos se han organizado al modo leninista, del llamado centralismo democrático, que deriva todo el poder a manos del caudillo y su camarilla de secuaces. Sean socialdemócratas o socialcristianos, todos son a la postre “socialistas”.

De manera que si en Venezuela ha de venir un cambio, éste no puede esperarse sino de eso que difusamente se llama “la derecha”.  Está escrito que no puede enderezarse lo que está torcido, sino torciéndolo en sentido contrario.

Los principios de la derecha han sido tradicionalmente: libertad, propiedad y seguridad, valores extraordinariamente estimables en la Venezuela actual. El programa de la derecha podría comenzar con prohibir constitucionalmente las cadenas; eliminar la regla “por causa de utilidad pública o social” y declarar que no  existe ningún interés abstracto por encima del interés individual.

Una ley pendular empuja lo que se llevó a un extremo al otro. El reto es lograr que oscile hacia el centro, para que no sea peor el remedio que la enfermedad.




(*) Luis Marín, Abogado y politólogo venezolano. Graduado en la Universidad Central de Venezuela (UCV), Caracas, en 1981. Profesor de la UCV (1988-1998) / E-mail: lumarinre@gmail.com

 

 

Artículos del autor:

Economía Socialista
Luis Marín* / Soberania.org - 16/04/08

Epistemología Socialista
Luis Marín* / Soberania.org - 02/04/08

Vacío electoral
Luis Marín* / Soberania.org - 24/09/07

Más artículos...

 

 

 

Imprimir Imprimir Enviar a un amigo Enviar
Arriba
Volver
Volver a página anterior
 
Regresar a Portada
Portada
 
www.soberania.org - Contacto: soberania.org@gmail.com