Caracas / Venezuela -  
 
    El peligroso Comandante Fausto
    Carlos Peñaloza* / Noticiero Digital (Venezuela) - 04/02/11
     
  Hoy en dia “Fausto” es para Fidel «Nuestro hombre en Venezuela».  
     
Alí Rodríguez Araque, fiel y disciplinado, probado en su lealtad absoluta, es la carta de Fidel Castro para el caso de que a Chávez su incapacidad lo conduzca al colapso
     

En un libro sobre la integración hispanoamericana que estoy escribiendo, junto a Miranda, Bolívar, Martí, Betancourt y Fidel Castro aparecen personajes de relleno, como el obvio Hugo Chávez y Ali Rodríguez Araque (a) Comandante Fausto, un humilde merideño de Ejido que al tomar Chávez el poder adquirió un poder extraordinario. ¿Por qué esa transformación de oruga en mariposa? ¿Qué se mueve detrás de esta historia?

La vida de Alí Rodríguez Araque es un verdadero misterio.
Poco se sabe de sus pininos en Ejido y luego en la UCV. Menos de su desempeño como guerrillero explosivista. Se dice que fue herido cuando uno de sus artefactos estalló a su lado. El incidente lo sacó de la línea de combate y lo dejó cojo para toda la vida. Así debió dedicarse a lo que probablemente hace mejor, la dirección política.

Enfrenté a Fausto operando en la Sierra de Falcón en 1963. Los resúmenes de inteligencia del Ejército indicaban que teníamos al frente una fuerza de entre 60 y 100 insurgentes bien armados. Entre ellos, un combatiente mediocre: el llamado Comandante Fausto. La fuerza enemiga estaba integrada mayoritariamente por comunistas criollos pero contaba con el apoyo de unos 20 cubanos fogueados en la Sierra Maestra. La información indicaba que entre ellos estaba la flor y nata militar castrista, incluyendo a su estrella en ascenso, el entonces capitán Arnoldo Ochoa.

Para mí, modesto subteniente, el enfrentamiento contra los invasores a la patria fue una experiencia militar maravillosa. Me sentía feliz cumpliendo una misión patriótica. Para hacer corta una historia diré que los enfrentamos y derrotamos. Cuando la Sierra de Falcón se consideró segura me enviaron de regreso, junto con otros oficiales y tropas, a nuestros cuarteles. Habíamos derrotado al enemigo y eso me llenó de orgullo. Había cumplido la misión encomendada. A los 22 años fui un soldado feliz.

No tenía por qué recordar al Comandante Fausto, hasta que por los años setenta me enteré que se había acogido a la política de pacificación de Caldera y se había reintegrado a la vida civil como un ciudadano pacífico. Esto me pareció lógico hasta que lo vi reaparecer fundando la Liga Socialista junto con un ex guerrillero del Bachiller acusado de cometer varios asesinatos, el comandante «Ramírez» o «Ramiro». Este personaje se desempeña hoy en día como presidente de la Asamblea Nacional. Ramiro venía de combatir en Palestina contra los israelíes y en aquel momento dudé que en realidad se hubiera pacificado.

Confieso que Fausto se me convirtió en un personaje interesante. Hemos sabido que en 1958 dirigió la campaña de recolección de fondos denominada «Un bolívar para la Sierra Maestra». Para entonces era un estudiante comunista recién graduado o a punto de graduarse como abogado, en la UCV. Para entonces era amigo de Fabricio Ojeda, un urredista más cercano al PCV que a Jóvito.

Antes de la caída de Pérez Jiménez y debido, entre otras cosas, a que Acción Democrática fue el principal blanco de la dictadura, la minoría comunista controlaba mucho del esfuerzo clandestino contra el dictador. La tan mentada Junta Patriótica estaba minada de izquierdistas radicales o simpatizantes de esa corriente política. Fabricio Ojeda se hacía pasar como un militante de URD, pero en realidad ya era ficha del Partido Comunista, que aprovechaba su acceso al palacio de Miraflores como reportero de “El Nacional”. El nunca fue el presidente de la Junta Patriótica, una entelequia creada por los comunistas para tomar el poder cuando cayera Pérez Jiménez. Ni siquiera era miembro de ese aparato. Era el asistente de Amílcar Gómez, un prestigioso locutor nacionalista afiliado a URD, quien sí era miembro de la Junta. Amílcar estaba supuesto a leer en su programa de radio la proclama de la resistencia a la salida de Pérez Jiménez. Se excusó por enfermedad y lo reemplazó su asistente, Fabricio Ojeda, quien así apareció como jerarca del movimiento.

La huida de Pérez sorprendió a los comunistas, dándole una oportunidad de oro a las fuerzas democráticas para tomar el control. Esto trajo al poder en la Junta de Gobierno al almirante Larrazábal, un izquierdista liviano que simpatizaba ingenua y superficialmente con la guerrilla castrista que luchaba en la Sierra Maestra. Esta inclinación hacia la izquierda era conocida por Fidel, quien la aprovechó para solicitar apoyo del gobierno venezolano a su guerrilla. Según mis informantes, el encargado de esta operación fue el ahora famoso Fabricio Ojeda, y uno de sus asistentes fue Ali Rodríguez Araque. Lo demás es Historia.

Al triunfar su revolución, Fidel viajó a Caracas a pedir el apoyo de Betancourt, para entonces presidente electo, para su proyecto, que en realidad era
apoderarse de Hispanoamérica. Betancourt, que conocía al personaje y olió sus propósitos, rechazó la propuesta. Durante esa visita Fidel estrechó relaciones con Fabricio y conoció a Alí. Luego que fracasó en engañar a Betancourt, Fidel llamó a Fabricio y Alí a Cuba y los entrenó como guerrilleros para invadir a Venezuela. Los dos fueron a Cuba encabezando un contingente de alrededor de 100 voluntarios. Luego del entrenamiento, Fabricio y Ali regresaron a Venezuela y el resto de los voluntarios fueron enviados a una invasión a República Dominicana, donde fueron masacrados. Fabricio y Ali se integraron a las guerrillas en Venezuela. Fabricio fue capturado posteriormente y apareció muerto en un calabozo de la DIM, probablemente asesinado.

Tengo testimonios que sustentan la teoría de que Alí a través de Fabricio se hizo amigo de Fidel. Luego del ascenso al poder de Hugo Chávez, la relación entre Fidel y Ali se ha hecho más estrecha, al punto de considerarse que hoy en dia “Fausto” es para Fidel «Nuestro hombre en Venezuela».

Chávez manda, pero no gobierna. Fausto gobierna, pero no tiene liderazgo. En Venezuela, el poder detrás del trono es Fidel. Alí no es una crisálida convertida en mariposa, sino un correcto «aparatchnick» comunista que ha sido leal, serio y obediente a Fidel ante el derrape de Hugo Rafael. Fausto es ahora la carta en la manga de Fidel ante una posible salida intempestiva de Chávez.

   
   
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[*] General de División (R) Carlos Peñaloza, fue Comandante General del Ejército de la República de Venezuela. Artículo tomado de: Link: http://www.noticierodigital.com/2011/02/el-peligroso-comandante-fausto/

   
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