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Caracas / Venezuela -
 


Contrabando de combustibles:
negocio explosivo en ganancias
Quantum/Alia2 / Quantum No.3 (Venezuela) - 20/02/04

La Comisión de Energía y Minas de la Asamblea Nacional, el Ministerio de Energía y Minas, Petróleos de Venezuela, el Servicio Nacional Integrado de Administración Tributaria y la Guardia Nacional investigan en nuevo escándalo relacionado con un viejo tema: la venta de diesel y gasolina a precios subsidiados para vender el combustible caro, muy caro, tanto en Venezuela como en el exterior.


Ganar más de 600% por cada litro de diesel colocado en algún punto de cercano a nuestra frontera o un tanto más allá. Mejor aún, echarse al bolsillo cerca de 3.000% por cada litro de gasolina comprado en el país paga el riesgo, el costo de que el azar, uniformado de Guardia Nacional, eche a perder una de las tantas transacciones que desde décadas atrás se hacen a costa de las cuentas de Petróleos de Venezuela y lo que es peor, del Fisco Nacional.

Tales actividades -que en ocasiones toman la forma denominada contrabando de extracción y otras veces las de un nombre menos ostentoso y simple, cambio de destino- se sostienen gracias a una buena razón, obviamente económica: los bajos precios con los que Petróleos de Venezuela esta obligada a vender los derivados del petróleo arriba mencionados en el mercado interno.

Y esta razón es poderosa, mucho más que cualquier sistema de control que pueda idearse, al punto que explica por qué y pesar de la distancia, una gandola cargada de gasolina puede viajar desde Puerto La Cruz, cruzar casi todo el país, y entregar en Cúcuta el producto obteniendo importantes beneficios que compensan el esfuerzo y cualquier contingencia.

Al menos son tres las maneras cómo el combustible nacional subsidiado se vende en el exterior a precios internacionales y, claro está, en divisas.

  • Existen empresas en el oriente del país que reciben volúmenes de marin diesel y bunkers, con ellos cargan pequeñas embarcaciones que parten hacia Trinidad y Tobago para -en un periodo determinado- cargar a su vez grandes buques de hasta 600.000 barriles y luego destinarlos a otros puertos.
  • En el centro del país, en algunos estados agrícolas como Guárico, Apure y Cojedes actúan las "zorritas", camioncitos que llegan a las estaciones de servicio y literalmente las dejan sin diesel, producto que en lugar de ir al sector campesino se va a Colombia, Guyana o Brasil.
  • En los estados fronterizos es lugar común el contrabando de extracción. Este consiste en sacar cargamentos de gasolina de manera ilegal hacia las naciones vecinas. En esta especialidad actúan los llamados pimpineros. También son usados automóviles con tanques de doble fondo y hasta las mismas gandolas que normalmente distribuyen estos hidrocarburos.

Fuentes vinculadas a las investigaciones que se adelantan han señalado que de todo esto hay registro fotográfico, que -por años- se le ha hecho llegar desde la Gerencia de Prevención y Control de Pérdidas de Pdvsa al Ministerio de Energía y Minas.

Y finalmente, existe el mercadeo ilegal de productos realizado por supuestas compañías industriales que adquieren insumos para desarrollar corrientes de refinación. Estas adquirien diesel y kerosene a precios de mercado interno, que eventualmente preparan un cargamentos para venderlos en otros países a precios internacionales.

Actualmente la Comisión de Energía y Minas de la Asamblea Nacional, el Ministerio de Energía y Minas, Petróleos de Venezuela, el Servicio Nacional Integrado de Administración Tributaria y la Guardia Nacional investigan un nuevo escándalo relacionado con estos viejos tema: la venta de diesel y gasolina a precios subsidiados para vender caro, muy caro, tanto en Venezuela como en el exterior, delito en el que según el exconsultor jurídico de Pdvsa Petróleo, Fabián Chacón -quien desde hace meses funge como acusador-, intenta salpicar a altos directivos de la corporación estatal mencionada, a banqueros y empresarios privados del sector hidrocarburos.

LOS PRECIOS INTERNOS


Para algunos analistas, más allá de las denuncias, este problema inflamable y cíclico no aminorará (que desaparezca sería mucho pedir, a juicio de algunos expertos), si el Ejecutivo no aumenta los precios de los combustibles en el mercado nacional.

El contrabando de extracción, según el propio Ministerio de Energía y Minas, asciende a casi 300 millones de dólares anuales. En tanto Petróleos de Venezuela registra pérdidas que superan los $ 500 millones al año. Y todo esto afecta de manera negativa al Fisco.

Pero, ¿cómo evitar el fenómeno si permanece viva la realidad que lo alimenta? Un consumidor determinado paga en cualquier estación de servicio del país cerca 0,06 dólares por cada litro de gasolina sin plomo, es decir, casi 100 bolívares por litro.

Pero un mortal que quiera llenar su tanque en Estados Unidos debe cancelar 0,42 dólares: 672 bolívares por litro de gas al tipo de cambio oficial y 1.344 bolívares al tipo de cambio en el mercado paralelo.

Y en el caso del diesel, en una estación de servicio este derivado del crudo se expende en 23 bolívares por litro, mientras que el diesel industrial cuesta en la planta 40 bolívares el litro. Pero, fuera de nuestras fronteras, este carburante no es negociado por menos de 281 bolívares por litro.

Todo esto explica cómo es que en el negocio del contrabando del combustible siempre han estado presentes los mismos actores: dueños o administradores de estaciones de servicios fronterizas, funcionarios de la Guardia Nacional, del Ministerio de Energía y Minas, y de Petróleos de Venezuela, y empresarios privados del sector industrial o financiero.

Y si bien es cierto que se ha avanzado con experimentos tales como lo han sido las estaciones Safec (Servicio de Abastecimiento Fronterizo Especial de Combustible), que venden a un precio casi de exportación para evitar que se puedan llevar volúmenes al extranjero, también es verdad que esto no ha sido un remedio definitivo.

Lo cierto es que se está en presencia de un problema estructural. Todo esto sucede porque el precio de las hidrocarburos en Venezuela es muy bajo. Tanto que, incluso, al mover gasolina o diesel a través de grandes distancias se pueden obtener importantes retornos, cubriendo toda la cadena de distribución.

El diferencial de precios es tan grande que también alcanza para financiar cualquier mecanismo de corrupción.


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