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Opinión
Caracas / Venezuela - Martes 13/05/03
 


Convenio Petrolero con Cuba
Rafael Quiroz S.* / Soberania.info - 09/01/03

El petróleo, como materia prima indispensable para los países desarrollados -y también en vías de desarrollo-, está llamado a jugar un papel primordial de geoestrategia en las relaciones internacionales del mundo contemporáneo. De allí, que no podemos excluirlo como elemento de integración entre los pueblos de America Latina, tan ansiados, hoy por hoy, de una integración comercial regional abierta que nos coloque, unidos y homogéneos, frente a los grandes bloques comerciales y empresas mastodontes del comercio internacional globalizado. Latinoamérica, sin distinciones políticas, religiosas, geográficas ni culturales de ninguna naturaleza, tiene la imperiosa necesidad de concurrir a una integración de toda la región, y Venezuela como país donde confluyen diversas características geopolíticas, porque es caribeño y a la vez atlántico, andino y también amazónico, y además se encuentra a caballo entre Suramérica y el Caribe, debe unir sus esfuerzos en procura de tan predicada integración.

De tal manera que, siendo nuestro país eminentemente de economía petrolera de exportación, es loable que use el petróleo como arma geoestratégica de integración regional. Por lo tanto, Cuba como país latinoamericano (y Antilla Mayor del Caribe) no puede quedar fuera de tal integración simplemente por diferencias ideológicas o políticas. La integración es total y con toda la región, o no es integración.

El “Convenio Integral de Cooperación entre Cuba y Venezuela”, comúnmente llamado “Convenio Petrolero Cubano-Venezolano”, ha sido sometido a una anatematización permanente producto de manipulaciones que sólo obedecen a razones políticas, y otras veces de ignorancia en la materia. En este sentido hay quienes, recurriendo al desconocimiento de la opinión pública en el tema, estigmatizan ideológicamente el Convenio para hacerle “el coro” a quienes, desde la tierra del Tio Sam, consideran que acentuando el injusto y criminal bloqueo económico contra Cuba van a lograr doblegar al régimen de La Habana en su oposición al gran gendarme del Norte.

El “Acuerdo de San José” (Agos. 1980), el “Acuerdo de Cooperación Energética de Caracas” (19 Oct. 2000), y el “Convenio Integral de Cooperación entre Cuba y Venezuela” (30 Oct. 2000), tienen como norte la ayuda y la cooperación de nuestro país -como primera potencia energética del hemisferio- con los demás pueblos del Caribe y de Centroamérica, dentro del marco de la integración regional. El “Acuerdo de San José”, suscrito junto con México también como país petrolero-exportador, compromete a Venezuela y al país azteca para suplir, en partes iguales, 80 mil barriles diarios (MBD) cado uno, el consumo interno neto petrolero de origen importado de los países beneficiarios, con las siguientes asignaciones de cuotas: Barbados 1,5 MBD (sólo Venezuela); Belice 1,5 MBD (sólo México); Costa Rica 11,0 MBD Ven. y 7,0 MBD Mex.; El Salvador 1,0 MBD Ven. y 8,0 MBD Mex.; Guatemala 12,0 MBD Ven. y 9,0 MBD Mex.; Haití 6,5 MBD Ven. y 3,1 MBD Mex.; Honduras 5,0 MBD Ven. y 5,0 MBD Mex., Jamaica 7,0 MBD Ven. y 14,0 MBD Mex.; Nicaragua 7,1 MBD Ven. y 10,0 MBD Mex.; Panamá 4,0 MBD Ven. y 3,9 MBD Mex. y República Dominicana 24,8 MBD Ven. y 18,4 MBD Mex.

En tanto que el “Acuerdo de Cooperación Energética de Caracas”, suscrito sólo por Venezuela, compromete a nuestro país a suministrar petróleo por una cantidad total de 32,0 MBD a los siguientes países con las respectivas cuotas asignadas: Barbados 1,6 MBD; Dominica 0,5 MBD; Grenada 0,5 MBD; Guyana 10,0 MBD; Haití 6,5 MBD; Honduras 5,0 MBD; Jamaica 7,4 MBD y San Vicente y las Granadinas 1,0 MBD.

Mucho se ha dicho, y sobre todo se ha especulado, acerca de la conveniencia o no para nuestro país del “Convenio Petrolero Cubano-Venezolano”, pero tales cuestionamientos han estado recargados de un claro matiz político por las circunstancias mismas que vive el país (sobre todo de un controversial clima político) y también por cierto resentimiento ideológico, prejuicio político (que lleva consigo cierta dosis de “macartismo”) y predisposición contra el gobierno cubano. Esto ha conllevado a que dicho acuerdo, más allá del tratamiento preferencial que se le da a Cuba (como también se le da a los demás países de Centroamérica y del Caribe en los otros dos convenios), tiene un remarcado sesgo ideológico por parte de quienes lo critican y también de quienes repiten tales críticas desconociendo tanto el acuerdo mismo como la materia petrolera en sí.

Veamos lo que dicen sus más conspicuos detractores: para José Toro Hardy “la factura de Cuba se divide en dos partes. Una parte que se financia a 17 años, 2% de interés y otra que debería ser pagada de contado” [1]; mientras que Leonardo Montiel Ortega al referirse al mismo punto afirma: “Sobre todo cuando se regalan por la vía del financiamiento a largo plazo (15 años y 2% de interés)”.[2] La verdad es que el primero miente al afirmar que el financiamiento del “Convenio con Cuba” sea a 17 años, cuando lo cierto es que el mismo es a 15 años, pero los dos, tanto Toro Hardy como Montiel Ortega, deliberadamente omiten decir que el tratamiento dado a Cuba en el plazo para el pago (15 años) y en el monto de los intereses (2%) es el mismo recibido por los países de Centroamérica y el Caribe que suscribieron el Acuerdo Energético de Caracas. [3] Es más, la escala que determina el monto de los recursos financiados aplicables es la misma tanto para el “Acuerdo Energético de Caracas” como para el “Acuerdo Energético entre Venezuela y Cuba”, sin embargo esto tampoco se dice para dejar dudas en el gran público que desconoce la materia.


Fuente: PDVSA [4]

Es decir, que las ventas son sobre las bases del mismo esquema de financiamiento mixto, de corto y mediano plazo, utilizándose también las mismas escalas aplicadas al “Acuerdo Energético de Caracas”. Sin embargo, esto tampoco lo han dicho quienes se han dedicado a criticar el Convenio con Cuba, dejando así entrever suspicazmente que dicho tratamiento preferencial es sólo y exclusivo para la isla antillana del Apóstol José Martí.

Es más, para mayor claridad y menos mortificación de quienes se han dado a la tarea de satanizar el “Convenio Petrolero con Cuba”, el mismo reza textualmente en su Artículo III: “... en las cantidades y condiciones que se establecerán anualmente entre Las Partes, tomando como referencia las bases del Acuerdo Energético de Cooperación de Caracas. Las ventas se realizarán bajo los contratos tipo de PDVSA...” [5] (Negrillas nuestras). Esto quiere decir que el “Convenio con Cuba” se rige, en lo fundamental, por el “Acuerdo de Cooperación Energética de Caracas”. Cuba tiene un consumo interno de 169.000 barriles diarios (b/d) y produce cerca de 70.000 b/d, por lo que su consumo interno neto petrolero de origen importado es de 99.000 b/d, de los cuales Venezuela le suministra (Convenio petrolero) 53.000 b/d de crudos y derivados de petróleo, y aún así le queda un déficit de 46.000 b/d, el cual cubre en otros mercados (“spot”). Posee tres refinerías, además de la de Cienfuegos que no está activa (y que muchos creen que es la única), ellas son: Bahía de La Habana (occidente), Santiago de Cuba (oriente) y Sancti Spiritus (centro), con una capacidad de refinación cerca de 60.000 b/d, de allí que el 31% de su petróleo importado son refinados o derivados.

Lo anterior resulta contradictorio e ilógico, además de incomprensible sobre todo en un régimen socialista, con la falacia de quienes afirman que Cuba revende o reexporta el petróleo que se le suministra; lo que resultaría imposible –si fuese el caso- ya que las bases del ·Acuerdo Energético de Cooperación de Caracas”, que como ya dijimos y demostramos también rige para Cuba, establece que “el comprador expresamente y de forma irrevocable asume el destinar el crudo o producto para su consumo final en la República de Cuba. El comprador no podrá modificar el destino final del cargamento” (Contrato de Compra Venta (C+F) de Petróleo Crudo y sus Derivados). [6]

El trato preferencial para Cuba, con respecto a los demás países de Centroamérica y el Caribe, estriba fundamentalmente en lo siguiente: Cuba recibe 2 años de gracia y los demás países 1 año (a excepción de Honduras con 18 meses); todos los contratos son a un año y prorrogable (y no sin prórroga como miente L. Montiel Ortega) y el de Cuba es a cinco años, también prorrogable. El financiamiento a corto plazo para Cuba es de 90 días y para los demás países es a 30 días. Igualmente es de destacar que el Convenio Integral entre Cuba y Venezuela va más allá de lo meramente petrolero (de allí que se llame Integral), y abarca áreas o sectores como la Salud (servicios de médicos, especialistas y técnicos de la salud), Educación, Deportes, Agroindustria Azucarera y sus derivados, Agricultura y Alimentación, Turismo, Transporte, Venta de Productos (genéricos, vacunas y equipos médicos), etc... Servicios y productos cubanos que Venezuela paga en efectivo, después de haber resultado inviable y engorroso para ambas partes la figura del trueque (además de contraria a las prácticas comerciales acostumbradas por PDVSA), por lo que desde el 12 de Agosto de 2001 los presidentes de ambos países firmaron un Addendum que modifica el Artículo II del “Convenio Integral de Cooperación”, y entre otras cosas dice: “Estos bienes y servicios serán pagados por las instituciones, organismos y empresas de la República Bolivariana de Venezuela, con cargo a sus respectivos presupuestos”. [7] Esto deja fuera de toda sospecha que los productos y servicios médicos, educacionales o deportivos (en donde a Cuba se le reconocen verdaderos logros), nuestro país los reciba como contraprestación o compensación al petróleo enviado a Cuba.

Tal es el caso de los enfermos que quincenal o mensualmente se envían a La Habana, gestionados y seleccionados por el gobierno venezolano, para tratamientos médicos especiales. Ya para el 31 de Diciembre de 2002 Venezuela había enviado 2.878 pacientes, con sus respectivos acompañantes -de los cuales muchos son también tratados con enfermedades secundarias-, a quienes se les ha practicado tratamientos complejos y operaciones de alta cirugía. Por este servicio el gobierno venezolano no paga absolutamente nada y sólo costea el valor del pasaje aéreo. En este sentido, vale acotar, que ningún país de Centro América o del Caribe -a excepción de Cuba- signatario del “Acuerdo de San José” o del “Acuerdo Energético de Caracas”, ofrece beneficios médicos gratuitos a venezolanos que, por diversas razones, no han podido ser tratados en el territorio nacional.

Cómo será la exageración de quienes manipulan tales informaciones (incluyendo algunos parlamentarios ignaros en el tema), que hasta el propio experto petrolero Alberto Quirós Corradi, adversario frontal de la actual política petrolera y con quien mantenemos diferencias profundas sobre la materia de los hidrocarburos, públicamente les llama la atención cuando afirma: “Le ruego, también, a los analistas petroleros nacionales revisar cuidadosamente sus comentarios sobre el mencionado pacto. 1) No le estamos “regalando” petróleo a Cuba. 2) Cuba no está revendiendo el petróleo que le enviamos bajo este convenio. 3) La composición del “paquete” de hidrocarburos que le vendemos a Cuba es mayoritariamente de crudos y no de productos refinados. 4) Hasta octubre de 2001, La Habana había pagado las obligaciones que le impone el tratado con aceptable regularidad (un monto superior a 400 millones de dólares) aunque con algunos “atrasitos” de cuando en cuando”. [8] Por cierto, que en relación a “algunos ‘atrasitos’ de cuando en cuando” vale la pena destacar lo dicho por el propio presidente de PDVSA, Alí Rodríguez Araque, en un foro al diario El Nacional: “...casos como el de los atrasos en los pagos por parte de la isla caribeña se han dado con otros clientes en el pasado, pero nadie ha dicho nada”. [9] Los intereses mezquinos y desintegracionistas no siempre terminan imponiéndose con sus patrañas, maniobras, tergiversaciones y desinformaciones.

Cuba es el país de mayor extensión territorial y de mayor población de la sub-región. Su industria azucarera, tabacalera y de níquel, además de tres refinerías (número que no tiene ningún otro país del área) y de la infraestructura hotelera en todo el país, con preeminencia en La Habana y Varadero (Matanzas), lo hacen el de mayor consumo energético y el principal cliente de PDVSA de todos esos importadores netos de hidrocarburos de Centroamérica y el Caribe. Es por esto que a la hora de asignar cuotas petroleras de exportación no puede caerse en el argumento necio e infantil de pretender medir la cuota en promedio per cápita, como si el petróleo se comiera o fuese un alimento básico de la dieta diaria, tal como lo hace Leonardo Montiel Ortega en su último libro “Convenio Petrolero Cubano-Venezolano. Una rectificación indispensable” (Caracas 2001), se trata de un ensayo lleno de imprecisiones, medias verdades y sobre todo de mentiras a granel. Si lo dicho por Montiel Ortega fuese válido, entonces la producción mundial de petróleo habría que asignarla de acuerdo a la cantidad de población que tengan los países, y siendo esto así, entonces a China, un país con 1.250 millones de habitantes (una quinta parte de la población mundial) y con un consumo petrolero de sólo 3,5 MMBD, habría que asignarle 15 MMBD (la quinta parte de la producción mundial); y USA, que tiene una población de 285 millones de habitantes (solo 4,75% de la población mundial y casi cinco veces menos que China), habría que asignarle solo 3,6 MMBD (que es el 4,75% de la producción petrolera mundial), sin importar el hecho que, por ser un país desarrollado, su consumo sea de 19,5 MMBD.

Además del rosario de grandes mentiras en las que incurre Leonardo Montiel Ortega -en su auto editado libro- y José Toro Hardy (este último en un programa televisivo dominical de Globovisión), también incurre en mentiras de menos monta para tramar bien la farsa y la maniobra de quienes se quedaron tristes para siempre, envenenados con una mentalidad y vocabulario anticomunistas de los años sesenta. Montiel Ortega engaña cuando afirma: “Barbados fue el único país suscriptor del Acuerdo de San José que no participó en la firma del Acuerdo de Caracas” (p. 6). [10] Totalmente falso, pues Barbados encabeza (por razones alfabéticas) la lista de países que se benefician del Acuerdo Energético de Caracas, con 1.600 b/d (ver Anexo);[11] como tampoco es cierto que todos los países signatarios del “Acuerdo de San José” (10) hayan suscrito el “Acuerdo Energético de Caracas” (8), pues Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Panamá y República Dominicana no forman parte de este último Acuerdo firmado en la Isla de Margarita (Edo. Nueva Esparta) el 19 de octubre de 2000 (ver Anexo del AEC –Acta de PDVSA PETROLEO, S.A.-, p. 2). También Montiel Ortega finge cuando afirma: “...teniendo en cuenta el aumento de los precios provocado por los recortes del año 2000” (L. Montiel Ortega),[12] pues en el año 2000 no se produjo ningún recorte por parte de la OPEP ni de los países productores independientes. Todo lo contrario, en el año 2000 hubo cuatro aumentos de producción (y ningún recorte): en Marzo (1.716 MBD), Julio (711 MBD), Septiembre (800 MBD) y Octubre (500 MBD).

Para mentir L. Montiel Ortega ni siquiera guarda las formalidades del más supino investigador, pues no tiene el cuidado de ser sorprendido en sus minimas triquiñuelas con tal de hacer aparecer sus mentiras como verdades a toda prueba, ante indefensos incautos del tema petrolero. Es el caso que cuando Montiel Ortega pretende “demostrar” que Cuba se sobreabasteció de petróleo venezolano en 1999, por encima de su demanda real, recurre como soporte -para su irresponsable afirmación- al PODE (Petróleo y Otros Datos Estadísticos) de 1999 “en las páginas 224 y 225 mediante cuadros de importaciónes de petróleo y productos por países” (L. Montiel O.).[13] Lo que deja al descubierto en la mentira a Montiel Ortega, es el hecho simple que EN EL AÑO 1999 NO SE PUBLICÓ PODE (inexplicablemente fue el único año en que el MEM no publicó estadística anual alguna), y en el año 2000 PODE fue distribuido muy selectamente solo en CD-Room (para PC), por lo que sus estadísticas en cuadros y gráficos no aparecen en páginas numeradas, y el PODE correspondiente al año 2001 aún no lo ha emitido el MEM (se estima que pudiera estar listo para Enero de 2003), entonces, de dónde sacó LMO tales cifras ?, al menos que se refiera al año 1998, año en que aún dirigía -lamentablemente- la política petrolera venezolana el duo de sus correligionarios Giusti-Arrieta (desde la Torre Este de La Campiña), quienes –por cierto- nunca mostraron interes en auxiliar a países hermanos del tercer mundo (mucho menos en “sobreabastecerlos” en crudos), porque su filosofía sólo corresponde, como bién sabemos, con los intereses de las transnacionales petroleras y de los países desarrollados (con especial preferencia para USA, país del que Giusti ha hecho “su segunda patria”, o cuidado si es la primera). Aquí, L. Montiel Ortega queda de nuevo al descubierto, o mejor dicho “desnudo” (como en sus mejores años de “artista” de telenovela), en su intento de confundir y tergiversar al montar toda una novela plagada de engaños, inventos, fantasías, embustes, mentiras y falsedades, ratificando –una vez más- su conducta obsesiva que lo matizaron en su accidentada y fracasada vida política. Leonardo Montiel Ortega miente consciente y deliberadamente porque esa es su tipología colérica y compulsiva.

El “Convenio Intergral de Cooperación entre la República de Cuba y la República Bolivariana de Venezuela”, el “Acuerdo de Cooperación Energética de Caracas” y el “Acuerdo de San José”, son demostraciones fehacientes de que Venezuela marcha, en forma correcta, por la vía del esquema de la integración regional abierta, donde puedan concurrir todos los países -sin distinción alguna- ubicados al sur del Rio Grande, y de esta forma constituir una gran Comunidad de Naciones que nos permita salir airosos de los desafíos, las amenazas y los retos que, hoy por hoy, nos impone una globalización excluyente, un neoliberalismo pernicioso y una internacionalización de la economía nociva y dañina,que solo tiende a seguir favoreciendo a los países más desarrollados y poderosos de la tierra. Es extraño, además de macartista, que las personas que critican a Venezuela por sus intercambios comerciales con Cuba, no dicen nada en relación a los intercambios comerciales de EE. UU. con China, Vietnam y Corea del Norte.

*Economista-Petrolero.

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[1] José Toro Hardy. Pdvsa y Cuba. En El Universal (07 Agos. 2002), p. 2-9.
[2] Leonardo Montiel Ortega. Convenio Petrolero Cubano-Venezolano. Una rectificación indispensable. Caracas, 2001 (Libro extrañamente sin Pie de Imprenta ni firma de Editorial alguna), p. 10.
[3] Cfr. Acuerdo de Cooperación Energética de Caracas. Caracas (19 Oct. 2000), p. 2; y Acta de la Asamblea Extraordinaria de Accionistas de PDVSA PETROLEO, S. A. (19 Mar. 2002), p. 3.
[4] Cfr. Acuerdo de Cooperación Energética de Caracas (p. 2), Convenio Integral de Cooperación Entre la República de Cuba y la República Bolivariana de Venezuela (p. 3) y Acta de la Asamblea Extraordinaria de Accionistas de PDVSA PETROLEO, S.A. (19 Mar. 2002), p. 2.

[5] Convenio Integral de Cooperación entre la Republica de Cuba y la República Bolivariana de Venezuela. Caracas, 2000, p. 2.
[6] PDVSA. Contrato de Compra Venta (C+F) de Petróleo Crudo y sus Derivados (CCV). Caracas, Oct. 2000, p. 3.
[7] Addendum al Convenio Integral de Cooperación entre la República Bolivariana de Venezuela y la República de Cuba. Caracas (12 Agos. 2001), p. 1.
[8] Alberto Quirós Corradi. Cuatro píldoras de un mismo frasco. En El Nacional (15 Sept. 2002), p. E/8.
[9] Alí Rodríguez Araque. Hay sobreoferta de petróleo. Declaraciones. En El Nacional (14 Sept. 2002), p. E/1.
[10] Leonardo Montiel Ortega. Convenio Petrolero Cubano Venezolano. Caracas, (extrañamente sin Pie de Imprenta ni Firma Editorial alguna), 2001, p. 6.
[11] PDVSA. Acta de la Asamblea Extraordinaria de Accionistas de PDVSA PETROLEO, S.A., p. 2.
[12] Idem, p. 5.
[13] Leonardo Montiel ortega, op. cit., pp. 26 y 27.


 
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